Última actualización: 13 de septiembre de 2019
La locura del asilo le cuesta al contribuyente alemán varios miles de millones de euros cada año. No sólo el gran número de solicitantes de asilo es un factor, sino también la tendencia de los funcionarios alemanes a no hacer nada malo cuando tratan con extranjeros, así como la ineficiencia económica de partes del aparato administrativo, que están costando caro a los contribuyentes.
No nos dejamos estafar
Las autoridades de Hesse tratan a los menores no acompañados de una forma que cuesta a los contribuyentes 8.469 euros al mes por caso.
¿Cómo pueden surgir costos tan altos?
En primer lugar, se trata de una cifra promedio. El gobierno del estado de Hesse, cuya coalición está formada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU/Partido Verde), en respuesta a una consulta del grupo parlamentario de la AfD en el parlamento del estado de Wiesbaden, declaró que el estado de Hesse atendió a un total de 2018 menores refugiados en 1.362. El sector público gastó 138 millones de euros en esta atención. Esta cantidad, dividida entre 1.362 y 12, resulta en un coste mensual medio de 8.469 euros. En la mayoría de los demás estados federados, los costes oscilan entre 4.000 y 5.500 euros.
La parte más cara son los gastos de personal asociados con la atención casi continua las 24 horas. Sin embargo, también surgen altos costos de alojamiento. No obstante, las autoridades fiscales siempre enfrentan costos más bajos cuando los funcionarios pueden alojar a jóvenes refugiados con familias de acogida.
El Joker en el Asilo Poker
Para un refugiado de un país en desarrollo, ser considerado menor no acompañado en Alemania es muy atractivo. No solo porque el servicio es bueno y el alojamiento en un hotel o apartamento de alquiler es bastante cómodo, sino también porque el joven tiene derecho a reunirse con su familia, aunque estas no se reúnan en su país de origen, sino, naturalmente, en Alemania. En cuanto puedan nombrar a adultos en su país de origen como familiares cercanos, nuestras autoridades financiarán su viaje a Alemania. A menudo, apoyar a toda la familia resulta posteriormente más rentable que brindar atención integral al menor no acompañado individualmente.
Los menores no acompañados parecen haberse convertido en la carta imparable del asilo. Por ello, los solicitantes de asilo adultos en Alemania a menudo se hacen pasar por menores. La verificación de su edad biológica solo se realiza en casos excepcionales.
¿Quién detendrá este evidente abuso del sistema social y de asilo alemán?

