Última actualización: 7 de julio de 2025
Nuevas informaciones del gobierno federal muestran quiénes son los que impulsan especialmente el aumento de la criminalidad en el país. Las diferencias entre nacionalidades son especialmente abismales cuando se trata de menores. Para todos los delitos que no implican violaciones de la ley de inmigración, el número de sospechosos entre los alemanes ronda los 1.900, entre los sirios supera los 8.200, e incluso es ligeramente superior entre los afganos.
Los menores extranjeros son particularmente visibles. Según las estadísticas, los jóvenes sirios de entre 14 y 18 años tienen unas cinco veces más probabilidades de ser sospechosos de delitos que sus homólogos alemanes. En el caso de los jóvenes argelinos, la tasa es incluso 56 veces mayor.
El gobierno federal considera que los problemas sociales, la precariedad habitacional y la falta de integración son las causas. Sin embargo, primero debemos poner las cifras en contexto, y luego la gran pregunta es: ¿qué hacemos al respecto ahora?
Estas cifras seguramente causarán un gran revuelo en el ámbito político de Berlín, especialmente a la luz del muy anunciado cambio de rumbo migratorio del nuevo gobierno federal.
Lo más destacable de estas cifras del gobierno federal es la criminalidad de los jóvenes argelinos, seguidos de los marroquíes, sirios y afganos. La proporción de alemanes, en comparación, es realmente insignificante. Martin Hess, experto en asuntos interiores de AfD, quien solicitó estas cifras al gobierno federal, lo considera el resultado previsible de una política migratoria fallida que, según Hess, ha perdido todo control, especialmente desde 2015.

