Última actualización: 17 de julio de 2025
La presidenta del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, quiere inflar el presupuesto de la Unión Europea en unos espectaculares 700 millones de euros. Comprenderá dos billones de euros en el futuro, una cifra con doce ceros. Este es el resultado de un borrador del presupuesto plurianual de la UE para el período 2028-2034, que von der Leyen ha presentado a los 27 Estados miembros de la UE tras meses de negociaciones secretas.
Dos partidas especiales sobrecargan el presupuesto: primero, la guerra en Ucrania, con un coste de cientos de miles de millones. También resulta costoso el pago de una montaña de deudas por gastos extraordinarios durante la pandemia, que deben comenzar en 2028.
La partida más importante, con 865 300 millones de euros, corresponde a las «Asociaciones Nacionales y Regionales», es decir, la financiación distribuida a los beneficiarios en los Estados miembros. Esto incluye XNUMX XNUMX millones de euros en ayudas para la agricultura.
El nuevo "fondo de crisis" de la UE comprende aproximadamente 400 XNUMX millones de euros. Su objetivo es demostrar la capacidad de la comunidad para responder a todos los desafíos futuros. De este modo, la "crisis" se institucionaliza y se declara permanente. El estado de emergencia ya no es inusual; se está convirtiendo en la norma. De lo contrario, von der Leyen y las instituciones de la UE aparentemente ya no pueden seguir el ritmo de los acontecimientos políticos actuales.
Esto contrasta con los 58,2 millones de euros anuales que recauda la UE, que ascienden a 349,2 millones de euros para el plan sexenal. Esto representa menos del 20 % del gasto. Más del 80 % se obtiene en préstamos o debe obtenerse de algún modo de los Estados miembros de la UE, especialmente Alemania, Francia e Italia.
El resultado de este terrible plan financiero es una pérdida de prosperidad para todos los ciudadanos de la UE y una inflación.
El 10 de julio de 2025, el Parlamento Europeo tuvo la oportunidad de expresar su desconfianza hacia Ursula von der Leyen y las fuerzas políticas que la apoyaban. Los parlamentarios europeos desaprovecharon esta oportunidad, y ahora toda Europa está pagando las consecuencias.

