Última actualización: 10 de enero de 2026
Tras cerca de 25 años de negociaciones, los gobiernos de la UE y sus socios negociadores sudamericanos llegaron el 9 de enero a un acuerdo sobre los detalles del acuerdo del Mercosur, que se firmará el 12 de enero. Sin embargo, el acuerdo sólo entrará en vigor de forma gradual y bajo exhaustivos controles burocráticos durante los próximos 10 a 15 años, si la UE logra resistir tanto tiempo.
Los países de la UE y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) albergan a aproximadamente 700 millones de personas. El acuerdo alcanzado busca crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo. De tener éxito, la industria europea y los agricultores sudamericanos podrían beneficiarse. Sin embargo, los agricultores europeos pueden esperar pocos beneficios de la competencia que anticipan en unos pocos años.
Los estrategas de la UE esperan que el próximo acuerdo ayude a reducir la dependencia de China y a compensar la pérdida de capacidad de venta debido a los aranceles estadounidenses. Si bien los gobiernos de Alemania y España apoyan el acuerdo, existe una fuerte resistencia en Polonia, Bélgica, Francia y Austria, donde existe preocupación por su impacto en la agricultura nacional.
En los últimos días, agricultores de toda Europa, incluyendo a los de Francia y Bélgica, se han manifestado contra el acuerdo. Temen que el aumento de las importaciones de alimentos de bajo costo, como la carne de res, las aves de corral y el azúcar, ponga en peligro la producción nacional. En Polonia, los agricultores bloquearon carreteras y se manifestaron para protestar por el impacto del acuerdo en su agricultura.
Queda por ver cuándo el acuerdo del Mercosur tendrá su verdadero impacto económico. Prevé armonizar los estándares de la producción agrícola sudamericana con los de Europa. Además, incluye cláusulas de salvaguardia, mecanismos de vigilancia del mercado y miles de millones de dólares en ayudas para los agricultores europeos a partir de 2028.
Hasta el momento, solo hay un ganador claro del acuerdo: la burocracia europea, a la que las instituciones de la UE brindarán la oportunidad de alcanzar nuevas cotas en los próximos años. Todo lo demás sigue siendo incierto.


Al parecer, el acuerdo no tendrá ningún efecto en los próximos años. ¿Vale la pena todo este revuelo?