Última actualización: 2 de julio de 2025

Francis Fukuyama es sin duda el politólogo más influyente de Estados Unidos, y quizás del mundo. En 1992, publicó un libro que conmovió tanto a los estadounidenses liberales como a los europeos más benefactores: "El fin de la historia". Tras la caída del comunismo en la Unión Soviética y sus estados satélites, la victoria global final del liberalismo occidental era inminente, profetizó el entonces graduado de 40 años de la prestigiosa Universidad de Harvard, quien enseña ciencias políticas en Stanford. Ahora, este hijo de 66 años de inmigrantes japoneses ha publicado un nuevo libro que revisa sus hallazgos de 1992: "Identidad: Cómo la pérdida de la dignidad pone en peligro nuestra democracia" (publicado en alemán por Hoffmann & Campe).

Fukuyama sigue adhiriéndose a una cosmovisión liberal clásica que defiende tres principios: los derechos fundamentales de los ciudadanos frente al Estado, el Estado de derecho y el libre mercado. Ignora que, en el mundo del capitalismo globalizado y desarraigado, el tercer principio, el libre mercado, ha socavado desde hace mucho tiempo a los otros dos. En consecuencia, desconoce el éxito político de los movimientos diferencialistas en Europa y Estados Unidos, a cuyo frente, para su consternación, Donald Trump fue elegido presidente. Por lo tanto, lamenta una nueva amenaza «desde dentro», desde dentro de su propia población, que se atreve a votar incorrectamente en las elecciones y a colocar a actores políticos de «derecha» en el gobierno.

El análisis de Fukuyama contiene siete tesis notables:

Tesis 1: Para la izquierda política, los inmigrantes son el nuevo proletariado. La izquierda siempre necesita una clientela de la que pueda proclamarse guardiana. Dado que el empobrecimiento total de la clase trabajadora no se ha materializado, los inmigrantes ahora asumen el papel de los empobrecidos en la cosmovisión de la izquierda.

Tesis 2: Los políticos y los medios de comunicación han exagerado con la cuestión de la "corrección". La constante exigencia de no expresar públicamente esto o aquello ha provocado reacciones desafiantes tanto en la población europea como en la estadounidense.

Tesis 3: El modelo político liberal occidental está en recesión y corre el riesgo de colapsar.

Tesis 4: El mundo globalizado trae consigo cambios rápidos y aterradores. Pero muchas personas anhelan estabilidad y seguridad.

Tesis 5: Los “demagogos de derecha” han aprovechado con éxito los temores de la población y han logrado que un contramovimiento al liberalismo occidental sea políticamente eficaz.

Tesis 6: La cultura del debate político está desapareciendo. La derecha y la izquierda se oponen irreconciliablemente, y el debate político se está radicalizando.

Tesis 7: El regreso del elemento nacional a la política es imparable. Por lo tanto, es importante no rechazarlo de plano, sino contenerlo mediante el patriotismo constitucional y el compromiso con el Estado de derecho.

Esto último equivale a una capitulación del liberalismo radical. Y si los agentes del cambio político nacional entienden cómo combinar sus preocupaciones con la demanda de justicia social y libertad democrática, puede surgir algo verdaderamente nuevo y duraderamente efectivo: Un mundo de pueblos libres con culturas soberanas, cuyo legado histórico incluirá la victoria común sobre el gigante asiático del gobierno materialista-liberal del siglo XXI.