Última actualización: 21 de agosto de 2025
Israel ha lanzado una ofensiva a gran escala sobre la ciudad de Gaza. El Secretario de Defensa Katz aprobó un plan integral que exige el despliegue de aproximadamente 60.000 reservistas adicionales, enmarcados en una estrategia general denominada "Operación Carroza B de Gideon".
Ya el 18 de agosto, el ejército israelí comenzó a controlar suburbios como Sabra y a preparar un asedio.
Objetivos y tácticas
El primer ministro Netanyahu ordenó acelerar las operaciones militares para derrotar rápidamente a Hamás y tomar el control de la ciudad de Gaza. La ofensiva parece reflejar el objetivo estratégico de aplastar definitivamente a Hamás, que cuenta con el firme apoyo de algunos actores de todo el espectro político israelí (en particular, la derecha).
Medidas humanitarias y situación de peligro
Las FDI ordenaron a parte de la población evacuar hacia el sur. Se planificaron rutas de evacuación, refugios temporales, hospitales de campaña y campamentos de tiendas de campaña para dar cabida al masivo movimiento de población.
Sin embargo, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió enérgicamente que «ningún lugar en Gaza es seguro», especialmente las «zonas seguras» designadas. Los campamentos en el sur de Gaza están superpoblados, desabastecidos y son «hostil a la vida».
Desde que comenzó el conflicto en octubre de 2023, han muerto más de 62.000 palestinos, incluidos mujeres y niños, pero sobre todo combatientes de Hamás, que son blanco de los ataques militares israelíes.
Reacciones internacionales
Numerosos actores internacionales, incluido el Secretario General de las Naciones Unidas Guterres, el Presidente Macron y otros gobiernos europeos, piden un alto el fuego inmediato y la protección de las vidas civiles.
La ayuda humanitaria de la ONU advierte de una escalada catastrófica de la situación, también debido a la escasez de alimentos, la amenaza de hambruna y el acceso limitado a la asistencia médica.
En el ámbito diplomático, los mediadores de Qatar y Egipto luchan por un alto el fuego de 60 días, que ya ha sido aceptado, en particular por Hamás. Israel aún no ha respondido. Mientras tanto, voces nacionales, incluidas las de las familias de los rehenes, cuestionan cada vez más una escalada militar.

