Última actualización: 19 de agosto de 2021
En una breve declaración a los medios de comunicación, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, compartió sus ingeniosos planes para el futuro de Afganistán. El lema, en resumen, es: sálvate si puedes.
Según Maas, los afganos huirán primero en "cantidades considerables" a países vecinos, donde Alemania los ayudará. Y luego continuará. Da la impresión de que algunos actores políticos no pueden esperar a que llegue la próxima oleada masiva de refugiados a Alemania. Así, los afganos se están convirtiendo en peones en el tablero de los alemanes benefactores y personas de bien. Según esta visión del mundo, cualquiera que dude de la conveniencia de tal traslado de población es racista y traidor a los derechos humanos.
Esos políticos cuya política en Afganistán ha fracasado estrepitosamente estos días están ahora de nuevo ante nosotros, señalándonos con el dedo, intentando decirnos adónde debemos ir. ¡Y no les avergüenza!
¿Autocrítica? ¿Buscarse defectos, quizás a uno mismo? ¡Nada de eso! La sonrisa se está volviendo más arrogante de nuevo, después de que los inesperados acontecimientos en el Hindu Kush borraran brevemente la arrogancia de los rostros de Maas y otros grandes políticos.
Alemania, actualmente y no sólo desde ayer, tiene poca suerte con su clase política, para la cual hoy, como hace 30 años, el lema es: “¡Quien llega demasiado tarde, será castigado con la cadena perpetua!”.
