Última actualización: 28 de enero de 2026
Japón está luchando con una deuda nacional del 260%, una población en disminución y tasas de interés que se han mantenido en cero durante treinta años. El banco central ha absorbido el mercado, millones viven en pueblos abandonados y las empresas zombis sofocan toda innovación. Pero el verdadero problema no es económico, sino demográfico. Alemania, Italia y Corea del Sur siguen el mismo camino: demasiado viejos, demasiado rápidos, sin salida. ¿La amarga ironía? Japón no muestra qué podría salir mal, sino lo que ya está sucediendo cuando las sociedades ricas se encogen, los bancos centrales imprimen dinero desesperadamente y nadie toma las decisiones difíciles. Esto no es una excepción, es el prototipo.

