La disputa en torno a Frauke Brosius-Gersdorf ha desencadenado una crisis gubernamental.

Última actualización: 15 de julio de 2025

“La mayoría siempre tiene razón, incluso cuando está equivocada”. – Esta frase, en respuesta a un comentario sobre el asunto personal de Frauke Brosius-Gersdorf, resume lo que preocupa a muchos críticos, no sólo en términos de contenido sino también estructuralmente: ¿Quién decide realmente qué es legal y sobre qué base?

Punto de partida: El X-Post

Un comentario en la plataforma X decía:

El caso Brosius-Gersdorf ha demostrado una cosa con claridad: la AfD teme enormemente una propuesta de prohibición. Cualquiera que esté realmente convencido de que se basa en la Ley Fundamental se mostrará tranquilo ante una simple revisión.

La teoría es que quienes se oponen a la prohibición de un partido lo hacen por miedo, no por convicción sobre el Estado de derecho. Pero ¿es realmente así de simple?

¿Quién es la señora Brosius-Gersdorf?

Frauke Brosius-Gersdorf es profesora de Derecho Público en Hannover, fue miembro del Consejo de Ética Alemán y actualmente se la considera para un puesto de juez constitucional en el Tribunal Constitucional Federal, a propuesta del SPD. Su nominación generó una controversia que va más allá de su idoneidad personal y atañe a su comprensión del derecho, su neutralidad política y su independencia judicial.

Algunas de sus posiciones expresadas públicamente:

  • Inicio de la vida / Aborto: En una audiencia pericial ante el Bundestag, Brosius-Gersdorf argumentó que la garantía de la dignidad humana que ofrece la Ley Fundamental solo se aplica al nacer. El aborto está permitido constitucionalmente durante las primeras semanas de embarazo.

Es controvertido si el embrión tiene derecho a la protección de la dignidad humana. En mi opinión, solo desde el nacimiento.

  • Prohibición de la AfD: En programas de entrevistas y artículos de expertos, expresó abiertamente su apoyo a la prohibición del partido AfD:

“Si hay suficiente material, también estaría a favor de presentar una moción de prohibición”.

  • Política sobre el coronavirus: Durante la pandemia, abogó por la vacunación obligatoria y propuso que las personas no vacunadas contribuyeran a los costos del tratamiento si fuera necesario. También abogó por que quienes se negaban a vacunarse aceptaran restricciones a sus libertades civiles, como la libertad de movimiento, para contener la pandemia.
  • Prohibición del pañuelo: Criticó la prohibición del pañuelo para los estudiantes de derecho y cuestionó el requisito de neutralidad del estado en favor de la libertad religiosa individual.
  • Ley de Paridad: Abogó por la paridad de género legalmente impuesta en los órganos políticos y criticó la división de ingresos entre los cónyuges desde un punto de vista constitucional.

Estas posturas reflejan, en gran medida, una postura sociopolítica de izquierda. Brosius-Gersdorf se considera en el centro del debate constitucional, pero muchas de sus declaraciones reflejan una afinidad con la orientación política del partido que la nominó.

Proximidad política: ¿un problema?

La pregunta crucial es: ¿se está politizando cada vez más el Tribunal Constitucional Federal? Y, de ser así, ¿en qué dirección?

La elección de los jueces constitucionales la realizan el Bundestag y el Bundesrat (Consejo Federal) con una mayoría de dos tercios; formalmente no partidista, pero en realidad es resultado de acuerdos partidistas. El SPD nominó a Brosius-Gersdorf, Los Verdes la apoyaron, el FDP se sumó, al igual que sectores de la CDU/CSU. Sin embargo, la AfD la rechazó.

Precisamente porque el tribunal toma decisiones basadas en decisiones mayoritarias, la orientación política de los jueces no es irrelevante. Quienes nombran a un juez para ciertos cargos a lo largo de los años inevitablemente influyen en su jurisprudencia.

Por qué la AfD es escéptica (y no solo ellos)

La cuestión no es si Frauke Brosius-Gersdorf es una abogada cualificada, eso es indiscutible. Se trata, más bien, del mensaje que transmite: ¿Debería permitirse que una abogada que apoya públicamente un procedimiento de prohibición contra un partido de la oposición elegido democráticamente participe en dicha decisión? Esto plantea cuestiones fundamentales sobre la imparcialidad.

En este contexto, parece comprensible que el partido en cuestión —AfD— desconfíe de un posible juicio contra este juez. El argumento de que quienes no tienen nada que ocultar no tienen nada que temer se queda corto. No se trata de miedo, sino de una desconfianza constitucional hacia un proceso controlado por individuos políticamente involucrados.

El nivel institucional

En Estados Unidos, la afiliación política de los jueces de la Corte Suprema ha sido parte del debate público durante mucho tiempo. En Alemania, este modelo se consideró impensable durante mucho tiempo, basado en el consenso y el equilibrio. Pero con cada nombramiento con una postura claramente política, ya sea de izquierda o de derecha, este equilibrio se tambalea.

La legitimidad de un tribunal supremo se mide no solo por sus méritos legales, sino sobre todo por la aparente independencia de sus jueces. Esta independencia se ve considerablemente debilitada cuando los candidatos expresan públicamente posiciones claras sobre procedimientos en curso o previstos antes de su nombramiento. Esta predeterminación suele considerarse parcial, ya que puede comprometer la objetividad e imparcialidad de la toma de decisiones de un juez.

Conclusión: La mayoría decide, ¿pero la ley?

«La mayoría siempre tiene la razón, incluso cuando se equivoca»: esta frase parece provocadora, pero toca una llaga. En un estado constitucional, la mayoría no puede simplemente decidir qué es correcto. Precisamente por eso tenemos una constitución y un tribunal constitucional.

Pero ¿qué ocurre si el propio tribunal deja de percibirse como imparcial? ¿Si los ciudadanos, según sus inclinaciones políticas, ya no entienden el veredicto como una expresión de la ley, sino como la afirmación del poder partidista?

Entonces no sólo está en riesgo el juicio, sino la confianza en todo el sistema.

Precisamente por esta razón, habría sido prudente elegir a un candidato a la Corte Suprema cuyas declaraciones públicas previas, especialmente respecto a la prohibición de partidos, hubieran demostrado moderación, distanciamiento y neutralidad. Ahora ocurre lo contrario, y esto podría causar más daño a largo plazo que un solo caso.

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