Última actualización: 25 de octubre de 2021

Por primera vez, la canciller Angela Merkel (67, CDU) ha admitido abiertamente el mayor fracaso del gobierno en la crisis del coronavirus: la protección de las residencias de ancianos durante el invierno de 2020, cuando al menos 30 personas en residencias de ancianos y centros de atención murieron por infecciones de COVID-000, muchas de ellas sin sus seres queridos. Fue "el momento más débil en la lucha contra la pandemia", declaró Merkel en una entrevista con el "Süddeutsche Zeitung". Una etapa que sigue "triste". "En Navidad del año pasado", cuando las pruebas ya estaban disponibles, las residencias de ancianos tardaron demasiado, a pesar de todos los esfuerzos del gobierno federal, en implementar el régimen de pruebas de protección. Andreas Gassen (59, KBV), presidente de la asociación de médicos de seguros de salud, la elogió en BILD: "Reconocer semejante fracaso dice mucho de la grandeza personal de la canciller saliente". Sin embargo, un error como este no debe repetirse. En octubre de 2020, Gassen, junto con los virólogos Hendrik Streeck (44 años, Hospital Universitario de Bonn) y Jonas Schmidt-Chanasit (42 años, Universidad de Hamburgo), exigió una mayor protección de las residencias de ancianos en lugar de limitarse a los confinamientos. En aquel momento, Merkel desestimó abruptamente las propuestas.