Última actualización: 2 de julio de 2025
El capitán Dariush Beigui se describe a sí mismo como un "antifascista". Forma parte de un grupo de 21 trabajadores humanitarios que, a sueldo de diversas ONG, introdujeron ilegalmente a africanos en Europa. Al menos algunos de ellos y sus patrocinadores, que anualmente recaudan millones en donaciones para el llamado "rescate marítimo", han colaborado repetidamente, directa o indirectamente, con bandas de contrabando comercial. Ahora, mientras se enfrentan a un proceso penal, intentan encubrirlo lo mejor que pueden, ya que, con connotaciones de disculpa, informa la revista en línea del “Süddeutsche Zeitung”.
Los 21 piratas probablemente saldrán con sentencias muy civiles, como predicen los expertos en el sistema judicial italiano. Pero uno o dos meses de prisión podrían ser el resultado para uno o más de los acusados, y eso pesa mucho en la mente del capitán Beigui. Su estrategia para el juicio tiene dos vertientes: "Tendré muchas conferencias telefónicas. Y por las noches, beberé mucho alcohol".
Su barco, el "Iuventa", ha sido confiscado por las autoridades italianas. Su devolución es impensable. Beigui teme ahora que lo mantengan bajo control durante mucho tiempo: se queja de que podría enfrentar hasta 20 años de prisión. Por cierto, el alcohol está prohibido en las cárceles italianas.

