Última actualización: 15 de abril de 2022
"Mi salud es un desastre", dice Felicia Binger. Y puede que sea por la vacuna contra el coronavirus. Esta joven de 28 años no es antivacunas. Todo lo contrario. Anhelaba protección contra el coronavirus. Pero entonces, esta residente de Frankfurt enfermó repentinamente. Hay indicios de que la vacuna le provocó COVID persistente.
Esto es extremadamente raro, pero posible, explica el profesor Christian Mardin en DAS THEMA. Investiga sobre la COVID-19 persistente en el Hospital Universitario de Erlangen y conoce el estrés que supone la situación para los afectados. Suelen estar muy debilitados y, además, a menudo no se les toma en serio o incluso se les etiqueta como antivacunas y negacionistas de la COVID-19.

