Última actualización: 20 de junio de 2026
El canciller Friedrich Merz ha prometido a los alemanes un cambio en la política migratoria, pero los cambios en el "paisaje urbano" aún están pendientes. La Unión Europea (UE) ha adoptado recientemente una estrategia agresiva de remigración, y está por verse hasta qué punto esta buena intención se materializará. Sin embargo, dos actores clave se oponen abiertamente a los cambios en el sistema de asilo: España y el sistema judicial alemán.
La visión socialista de España
En España, Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), está en el poder. Su gobierno apuesta por las fronteras abiertas y la inmigración sin restricciones. Tras un recuento oficial de 840.000 migrantes empobrecidos procedentes de Marruecos, países hispanohablantes de Sudamérica y otras regiones que llegarían a España sin permiso de residencia a principios de 2026, Sánchez lanzó una campaña de regularización. Gracias a esta campaña, los migrantes que se registren ante las autoridades españolas pueden obtener un permiso de residencia con relativa facilidad y, posteriormente, tener la oportunidad de viajar a otros países de la UE.
No solo Alemania, sino también España, atrae a migrantes con incentivos económicos. Cada adulto recibe 51 euros al mes como paga. Además, reciben 19 euros por cada hijo, así como alojamiento y manutención en un hotel estatal para solicitantes de asilo. Como alternativa, pueden recibir 800 euros al mes más la prestación por hijo si son económicamente independientes, lo que resulta especialmente atractivo para los migrantes con contactos en España. Algunos de estos migrantes viven en condiciones higiénicas cuestionables.
Prestaciones sociales para todos.
Tras unos seis meses, acceden a las prestaciones sociales españolas regulares con mayores cuantías. Tienen derecho a asistencia sanitaria desde el primer día.
España se está convirtiendo así en una puerta de entrada para eludir la nueva normativa europea de asilo. El gobierno de Sánchez está implementando sin escrúpulos su agenda política cosmopolita a costa no solo del contribuyente español, sino de todos los europeos.
Fracaso del sistema judicial alemán
Incluso al poder judicial alemán parece no importarle siempre si sus resoluciones son asequibles para el público en general. Como se ha sabido recientemente, el Tribunal Administrativo de Berlín ya concedió un permiso de residencia a un ciudadano eritreo en mayo, en un procedimiento preliminar —aún no definitivo—, a pesar de que había entrado en el país a través de Polonia (Caso n.º 28 L 270/26 A). Según el Reglamento de Dublín, Polonia habría sido responsable del caso de este hombre de 29 años, quien, según sus propias declaraciones, pasó 18 meses en prisión en Eritrea y, por lo tanto, se siente perseguido por el sistema judicial de su país.
Conclusión: La locura del manicomio continúa por ahora. Hasta el momento no se aprecian cambios reales.
