Última actualización: 21 de agosto de 2021

En “Focus”, se celebra a un miembro del SPD después de haber logrado engañar a analfabetos afganos. Al parecer, el hombre había confiado demasiado en las consignas de su compañero de partido, Heiko Maas, y esperó hasta el último minuto para huir de Kabul. Esto casi resultó fatal.

De camino al aeropuerto, un guardia talibán lo detuvo. El hombre supuestamente le dijo que era diplomático. Según informes, mostró su tarjeta roja brillante de afiliación al partido SPD como prueba. El periódico “Focus” lo cita diciendo::

Dije que soy diplomático alemán. (...) Todos son analfabetos, y son famosos por ello. Mostré mi carnet del SPD y, al parecer, lo consideraron oficial.

¡Solo podemos ofrecerle nuestras más sinceras felicitaciones! ¿Quién querría pasar el resto de su vida entre musulmanes con turbante, conocidos mundialmente por su analfabetismo?

Mientras tanto, ¿no debería lo que es justo para el camarada que huye de Kabul ser también asequible para el consumidor medio en Alemania? En Berlín-Neukölln, por ejemplo, en Hamburgo-St.-Georg, en Colonia-Kalk, en Duisburgo-Marxloh y en muchos otros lugares del mundo, aún queda una población alemana residual a la que la clase política ha impuesto precisamente el barrio del que este miembro del SPD huyó en el último momento.

La diferencia es que, por desgracia, los alemanes no tienen una nueva patria a la que huir una vez que han perdido su propio país a manos de los analfabetos. ¡Solo podemos esperar que uno o dos miembros del SPD también vean la luz!