Última actualización: 20 de enero de 2026

En Davos, Suiza, Donald Trump se reúne estos días con una delegación estadounidense de alto rango y representantes de Rusia, Ucrania y la UE. Lo que se dice en público puede tener un peso considerable. Sin embargo, las conversaciones a puerta cerrada, sin duda, tienen un peso aún mayor.

Cuatro líneas de acción políticas se superponen: Groenlandia, Ucrania, la disputa por Venezuela y los petroleros rusos, y una posible guerra comercial entre la UE y EE. UU. ¿Quién puede comprender aún la compleja red de intereses, opciones, oportunidades y riesgos que ha surgido en este contexto? Una cosa está clara: Trump ha reescrito la agenda política. Ya era complicada por la guerra en Ucrania. Ahora se ha vuelto extremadamente confusa.

También debería quedar claro: Trump quiere que Groenlandia forme parte de Estados Unidos a casi cualquier precio. No se trata solo de materias primas y rutas marítimas, ni de las actividades militares estadounidenses existentes en Groenlandia. Se trata de la "Cúpula Dorada", el escudo defensivo que, según Trump en mayo de 2025, "protegerá a la patria de misiles de crucero, misiles balísticos, misiles hipersónicos y drones".

Al parecer, partes clave de la "Cúpula Dorada" se construirán en Groenlandia. Esta vasta isla es el lugar perfecto para interceptar misiles y otros objetos voladores que Rusia podría lanzar hacia Estados Unidos.

Esto no puede complacer a Putin. Muchos sistemas de armas rusos quedarían inservibles con una "Cúpula Dorada" en funcionamiento. Sin embargo, se muestra visiblemente reservado en el debate sobre Groenlandia. Se centra en Ucrania y persigue ciertos objetivos territoriales allí, probablemente a cualquier precio.

Al parecer, Trump quiere armar un gran paquete de acuerdos. Podría incluir: Estados Unidos obtiene Groenlandia y el petróleo venezolano. Dinamarca y Groenlandia reciben dinero y privilegios comerciales. Rusia obtiene partes de Ucrania. Ucrania obtiene la paz y la adhesión a la UE. La UE mantiene buenas relaciones comerciales con Rusia y Estados Unidos.

En cambio, la guerra en Ucrania podría continuar hasta que los rusos estén en Lviv. Estados Unidos podría invadir Groenlandia y la OTAN colapsar. En ese caso, el declive económico de Europa probablemente se aceleraría.

Eso sería posible. Incluso cabría esperar que algunos políticos de la UE apoyaran esta opción. Pero no sería prudente.

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