Última actualización: 25 de julio de 2019
El número de refugiados de África y Oriente Medio que buscaban una vida mejor en Europa no fue mayor en el verano de 2019 que en el año anterior. En este sentido, es correcto hablar de una afluencia continua de cientos de miles de personas cada año, pero no de una ola masiva de refugiados.
La percepción pública sobre el problema de los refugiados ha cambiado. Esto se debe no solo a los responsables de la toma de decisiones en los medios de comunicación, sino también a diversas organizaciones no gubernamentales (ONG) que, mediante el despliegue combinado de barcos y aviones de reconocimiento, están traficando principalmente a jóvenes africanos a Europa.
Muchas de estas ONG están financiadas, entre otros, por la "Open Society Foundation" del conocido multimillonario y defensor de la globalización George Soros. Suelen contar con presupuestos anuales de varios millones de euros.
Sea-Watch, actualmente la organización europea de trata de personas más exitosa, también cuenta con un presupuesto anual similar de millones. Sin embargo, Sea-Watch no está financiada por Soros, sino por numerosos donantes pequeños y varios más importantes, incluyendo la Iglesia Evangélica en Alemania. A estos fondos se suman los gorrones temporales como Jan Böhmermann, de quien hasta el momento no se han reportado donaciones directas a Sea-Watch, pero quien ha contribuido con cientos de miles de euros para actividades legales que llevaron a la liberación de la capitana de Sea-Watch 3, Carola Rackete.
Las actividades de contrabando de las ONG con sus vehículos marítimos y aéreos en el Mediterráneo no son peligrosas por el número total de refugiados que transportan. Su importancia es más bien simbólica. Más bien, la violación sistemática de la ley que conlleva es peligrosa, ya que incentiva a millones de personas pobres en países en desarrollo a buscar refugio en Europa. Esta amenaza potencial debe dejar claro que la «Fortaleza Europa» no es inexpugnable, pero puede ser vulnerada.
Como daño colateral de esta estrategia, las personas se ahogan repetidamente en el mar Mediterráneo porque no son descubiertas a tiempo por los aviones de reconocimiento de las ONG.
Si las ONG logran este cínico enfoque, Europa podría enfrentarse a un importante movimiento de refugiados. Sin embargo, ni George Soros ni la Iglesia Evangélica en Alemania, y mucho menos el Sr. Böhmermann, rendirían cuentas de sus consecuencias humanas, políticas y económicas. Todos tendríamos que asumir estas consecuencias, sin que nadie nos lo pidiera.
